jueves, 12 de noviembre de 2015

COMPETENCIA LEAL




No me has dejado dormir esta noche, chucho. Tus ansias de cariño y tus celos a la gatita me han robado horas preciosas de mi descanso. Y ahora siento rabia por no haberte castigado, cerrado la puerta de la terraza donde deberías estar.
¡qué maldita obsesión tienes Tyson con Lunita!. - Ellos son mi enorme pastor alemán y mi pequeña gata negra. Mi gato gris Miu se mantiene y le mantienen al margen de esto.

Ella y yo nos adoramos mutuamente, es mi niña, soy su mamá ya que la he criado desde que tenia un escaso mes de vida. Duerme en un lado de mi cuello. Todas las noches necesita demostrarme su cariño "mamando" de mi lóbulo de la oreja. Suelen hacerlo los gatitos adoptados demasiado pronto de sus mamis. 

Tyson ha tenido una dura vida en sus cinco años. Le adoptamos el año pasado, casi le arrancamos de los brazos de un desgraciado que le tuvo desde que nació para las peleas entre perros. Su entrenamiento fue siempre agresiones a perros, golpes con palos, patadas, puñetazos, días sin comer encerrado en lugares claustrofobicos.

Hasta que mi hijo pequeño me rogó una tarde que lo adoptáramos o le sacrificarían ese mismo día. Su propio dueño se había cansado de el. Ya no le servia.
Yo le tenia miedo al principio, era un perro "raro". Se quedaba mirando al infinito sentado en el patio y cuando mi hijo le iba a sacar a pasear, lloraba y aullaba, no sabíamos si de alegría o de terror. No entendía nada, pero con cariño me fui acercando a el. Todos fuimos acercándonos a el y descubrimos un perro fiel, cariñoso, juguetón y divertido.

Han pasado 17 meses desde entonces y apenas quedan rastros del que fue. Ahora solo espera con un poco de impaciencia a que le pongan el bozal para salir a la calle. Solo será hasta que comprenda, si algún día puede hacerlo, que los demás perros no son para peleas.

Con los humanos es noble y cariñoso. Con los niños, adorable. Conmigo super protector y excesivamente exigente con el cariño. lunita es su competencia mas directa. Tienen una competencia que se vive día a día. Se miran desafiantes a través del cristal de la terraza. Se miran a los ojos, ella protegida y altanera, el desesperado y frustrado.

Cuando miro sus cicatrices en el cuerpo, mordiscos de otros perros, la tristeza me inunda, pero le miro a los ojos, esa mirada noble que me devuelve con tanto cariño que me hace quererle aun mas.
El tiene su lugar. Ha terminado su viaje. Ha llegado a casa.

                                                                               Marissa  Olm    10/11/2015

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